Xalapa, Ver. — Mientras las consignas de “lucha social” retumban en las puertas de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), una acusación de corrupción comienza a desmantelar la narrativa del Sindicato Innovador Magisterial Veracruzano (SIMEV). Su secretario general, Gerardo Velázquez Maravert, enfrenta una denuncia formal ante la Fiscalía y el Órgano Interno de Control (OIC) por un presunto cobro indebido de plazas.
Lo que inició como una toma de instalaciones en “defensa de los derechos laborales” ha dado un giro ya que documentos oficiales revelan que, desde el pasado 23 de febrero de 2026, Magdiel Martínez Monge, titular del OIC, tiene en su escritorio una queja que compromete directamente a Velázquez Maravert.
Según la denuncia interpuesta por Mariana de Dios Guevara, quién se desempeña como maestra, el líder sindical habría solicitado la cantidad de 400 mil pesos a cambio de gestionar una plaza administrativa.
Desde el pasado 12 de enero de 2024 se denunció la entrega inicial de 200 mil pesos en efectivo, realizada presuntamente de manera directa al líder sindical.
“Cuando la justicia se grita en público, pero se negocia en privado, el silencio pesa el doble”, señala la acusación que hoy pone en entredicho la integridad del movimiento encabezado por el SIMEV.
¿Protesta legítima o cortina de humo?
La actual administración de la SEV, cuya titular es Claudia Tello Espinosa, ha mantenido una postura de orden institucional. Fuentes cercanas a la dependencia sugieren que el fondo del conflicto no es la “falta de diálogo”, sino el fin de la discrecionalidad en la asignación de plazas.
Bajo la nueva gestión, los procesos de ingreso y promoción están sujetos a mecanismos de vigilancia que impiden los “acuerdos en lo oscurito” que antes imperaban. En este contexto, la toma de instalaciones por el despido de trabajadores de confianza parece ser, más que una defensa laboral, una maniobra de distracción ante las investigaciones en curso.
Con el acuse de recibo del OIC fechado en febrero, la ruta institucional está trazada.
La SEV ha optado por dejar que los órganos de control actúen sin estridencias, mientras la sombra de la extorsión debilita, minuto a minuto, el bloqueo que mantiene paralizada a la educación veracruzana.


